Artist – Artistic Ojects
DISOLUTO, nace de una infección temprana, lenta y meticulosa: los cientos de novelas de ciencia ficción clásica que transformaron mi cerebro con un virus luminoso.
Para construir esas realidades, busco la compañía de engranajes testarudos, motores que respiran, cúpulas que escuchan y objetos que en más de una ocasión tienen opiniones propias y peligrosas.
DISOLUTO, nace de una infección temprana, lenta y meticulosa: los cientos de novelas de ciencia ficción clásica que transformaron mi cerebro con un virus luminoso. Del deseo de conocer esos mundos donde nada es lo que promete ser, donde las leyes físicas se comportan como adolescentes rebeldes y donde la historia se cuenta desde ángulos afilados. Un universo propio donde lo inerte es solo el tímido prólogo de una vida nueva, distinta y siempre, siempre, mejor que la anterior.
Para construir esas realidades, busco la compañía de engranajes testarudos, motores que respiran, cúpulas que escuchan y objetos que en más de una ocasión tienen opiniones propias y peligrosas. Rodeado de estos colegas, me es sencillo construir visiones, fabricar ficciones y narrar lo cotidiano desde soluciones tan funcionales como surrealistas. Un universo repleto de artefactos diseñados por un ingeniero tarado y falto de supervisión. Mi universo.
¿El objetivo? Que cualquiera de mis creaciones pueda levantarse en plena noche para charlar con la mascota de la familia, acercarse al baño a por una aspirina o incluso regañarte por aquello que escondes en la mesilla con la torpeza de un espía amateur. Objetos que no solo existen: participan, interfieren, opinan, vigilan y enseñan.
Características inevitables para unas criaturas nacidas en un universo donde la genética es un juego infantil, la experimentación artística un dogma y la anarquía científica una ley. Un lugar donde Fritz Lang se cruza con Stanislaw Lem en un callejón iluminado por neones dadaístas, y donde ambos brindan por el gozo de no tener que pedir permiso a nadie por el absurdo de existir.
Un mundo DISOLUTO: peligroso, perverso, imposible e inevitablemente… FELIZ.